Por un populismo de izquierda

Chantal Mouffe, For a left populism,
Londres, Verso, 51 páginas, 2018

Chantal Mouffe es una teórica que piensa en la coyuntura política. For a left populism es un libro que plantea herramientas teóricas para hacer frente a los avances de partidos de extrema derecha en el mundo. Es una obra que se mueve entre la teoría y la práctica militante para entender la coyuntura política actual en varios países de Europa y América Latina. Por el lado teórico, Mouffe argumenta a través de los conceptos de «populismo», «antagonismo» y «hegemonía». Por el lado práctico o militante es un libro cuya tesis consiste en que frente a la crisis de la hegemonía neoliberal y los avances de los populismos de derechas, los partidos de izquierda deben construir populismos de izquierdas, pues solo así se podrán recuperar y profundizar los valores de igualdad y soberanía popular en nuestros sistemas democráticos.

Este pequeño libro tiene tres virtudes. La primera es que sirve para la comprensión conceptual del «populismo», un concepto que suele tener una connotación negativa en la opinión pública. La segunda es que nos ayuda a entender la coyuntura política actual en el mundo, sus raíces y características, y plantea una solución para hacerle frente. Los enfoques de la obra provienen de las propuestas teóricas de Mouffe y Ernesto Laclau. Desde la publicación de Hegemonía y estrategia socialista. Hacia una radicalización de la democracia (1985) Mouffe y Laclau continuaron desarrollando sus propuestas posmarxistas y posestructuralistas. Las ideas de obras fundamentales como La razón populista (2005) de Laclau y En torno a lo político (2005) de Mouffe están contenidas en este libro. Por lo que, la tercera virtud de For a left populism es que sirve para adentrarse en el pensamiento de ambos autores.

El supuesto filosófico del libro se centra en que las relaciones sociales y los agentes que comprehenden no se encuentran determinados por alguna estructura a priori. No existen leyes trascendentes que determinen la estructura de la sociedad, ni los agentes sociales poseen una identidad esencial. Mouffe rechaza las posturas marxistas que afirman que leyes económicas determinan la sociedad y que todo agente pertenece a una clase social por su lugar en las relaciones de producción. La sociedad está conformada por distintas relaciones de poder. Dentro de las relaciones de poder se construyen las identidades colectivas con base en la forma nosotros / ellos. Las identidades son formadas por distintos discursos que luchan por fijar su significado o sentido, por volverse hegemónicos. Por ejemplo, la identidad de la mujer se construyó dentro de la relación hombre / mujer. Los discursos feministas buscan subvertir esa relación a una más igualitaria construyendo nuevas identidades de mujer y hombre. Lo mismo sucede con la identidad política del pueblo.

El populismo es una estrategia discursiva de construcción de la frontera política entre el «pueblo» y la «oligarquía». La construcción discursiva del pueblo se realiza por medio de la articulación de distintos valores, afectos y elementos sociales. El populismo de derechas suele ser la articulación de elementos nacionalistas (xenófobos), valores tradicionalistas y valores liberales (en lo económico). La construcción de la oligarquía se realiza mediante el conjunto de partidos y actores políticos tradicionales. Pensar, por ejemplo, en la estrategia populista de Donald Trump. El populismo de izquierda suele ser la articulación de demandas igualitarias de movimientos feministas, antirracistas, nacionalistas (no xenófobas), socialistas y la inclusión de demandas ecologistas. La oligarquía es el conjunto de actores políticos tradicionales y elites financieras, las «élites» o el «establishment». Mouffe presenta como ejemplos de este tipo de populismo al partido político español Podemos, el Partido Laborista Inglés bajo el liderazgo de Jeremy Corbyn, entre otros. Al no existir a priori una estructura que determine las identidades colectivas, su creación es resultado de un continuo proceso de articulación. En cada caso la articulación es distinta, en cada caso la construcción del pueblo difiere.

El populismo puede surgir en situaciones de crisis orgánicas de la hegemonía establecida. Mouffe señala que después de la crisis económica mundial en el 2008 surgió el momento populista en varias de las democracias europeas y americanas. El conjunto de demandas insatisfechas de la población permitió que se construyera a partir de ellas la frontera política entre el pueblo y la oligarquía. La falta de credibilidad de los partidos tradicionales también provocó que gran parte del electorado votara a las formaciones populistas. Una de las tesis de Mouffe es que los partidos de «centro derecha» y «centro izquierda» son incapaces de inducir a que la población se identifique con ellos. Las posiciones de centro se vuelven indistinguibles para la población porque justamente carecen de una identidad que les distinga. Otro factor es que son partidos que tienden más al consenso que al disenso. Las formaciones populistas, por el contrario, comprenden que la política tiene que ver con el papel de los afectos y las emociones para la identificación de la población con sus proyectos.

En conclusión, no se hace frente a la crisis de la hegemonía neoliberal y al avance de las formaciones populistas de derechas con proyectos políticos que tienden al centro y al consenso, sino con formaciones populistas de izquierdas que sean capaces que la población se identifique con ellos. La conclusión de For a left populism es que solo así puede construirse un pueblo que transforme la democracia defendiendo los derechos humanos en un sentido más igualitario y justo.

 

Cicerón Muro Cabral

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