Maquiavelo

Quentin Skinner, Manuel Benavides (traductor)
Madrid, Alianza Editorial, 2008, 140 páginas

Quentin Skinner nos ofrece en esta obra un vistazo a la obra política de Nicolás Maquiavelo desde cuatro diferentes aristas: Maquiavelo el diplomático, el consejero, el filósofo de la libertad y el historiador; son estas las etapas literarias cronológicas en las que el pensador de Florencia desarrolló su obra y las cuales le sirven a Skinner de directrices para este breve libro en donde expone el pensamiento maquiavélico de forma amena y concisa.
Skinner deja de lado las especulaciones que durante siglos han girado en torno a la figura polémica de Maquiavelo y nos muestra al florentino como un hombre estudioso de los pensadores clásicos, que no duda en sacar provecho del conocimiento de los grandes hombres del pasado para responder al contexto político de la Florencia de finales del siglo xv e inicios del xvi. El Príncipe, Discursos sobre la primera década de Tito Livio, Historia de Florencia y El arte de la guerra son las obras en que Maquiavelo condensa su teoría política y en las que es posible vislumbrar una moral basada en la virtú que contrasta con las virtus del mundo clásico y de algunos contemporáneos del propio Maquiavelo.
La diosa Fortuna favorece a los hombres que desarrollan la virtú, por ello es de suma importancia para aquel que pretenda hacerse con el poder contar con ella antes de emprender una campaña político–militar, aunque nunca estará de más conversar con Clío sobre los hechos y nombres del pasado a fin de aprender de ellos; ejemplos positivos y negativos sobre lo que hay que hacer en determinadas circunstancias es lo que el hombre político puede obtener de la historia, de ahí el carácter moralizante que poseía la historiografía italiana del siglo xvi y a la cual Maquiavelo no es ajeno, según apunta Skinner.

La del duque de la Rogmana César Borgia y el papa Julio ii es una de las múltiples relaciones de poder que marcaron el pensamiento de Nicolás Maquiavelo. El juego de poder que desarrollaron ambos y el final trágico de Borgia por órdenes del máximo jerarca de la Iglesia Católica incidieron fuertemente para que el pensador florentino presentara algunas de sus máximas basándose en dicha relación. Por otra parte, su labor diplomática como secretario de los Diez de Guerra y las misiones que emprendió en nombre de la república entre 1498 y 1512 le permitieron adquirir experiencia como funcionario y a la vez como observador de posibles amenazas internas y externas del Estado. Sin embargo, la derrota militar de Florencia a manos de Fernando de Aragón y el consecuente ascenso de los Médici al poder a finales de 1512 cambiaría las reglas del juego político. Maquiavelo aprendería tras estos sucesos la necesidad de que cada Estado poseyera un ejército propio, ya que como bien señala, los ejércitos mercenarios no son precisamente leales, condición indispensable para que un Estado se mantenga fuerte y sea un blanco poco atractivo para sus enemigos; esta no es sino una de las tantas lecciones que Maquiavelo ofrece y que Skinner resalta en su obra.
Maquiavelo buscaría la manera de aproximarse al nuevo régimen ofreciendo sus servicios, su conocimiento y su experiencia a los Médici, cosa que no logró de forma inmediata sino tras la muerte de Lorenzo de Médici. La diosa Fortuna le sonreiría a Maquiavelo cuando Giulio de Médici (futuro papa Clemente vii) sucedió a Lorenzo. Giulio conocía de cerca a Lorenzo Strozzi, quien introdujo a Níccolo la Corte. Es a partir de entonces que Maquiavelo asume nuevamente el rol de diplomático e historiador de Florencia, sin dejar de continuar su teoría política (la cual había comenzado con los Discursos sobre la primera década de Tito Livio, en 1516) a través de su Historia de Florencia.
¿Es Maquiavelo un hombre ávido de poder o simplemente un teórico de la política preocupado por el contexto en que su vida transcurre? ¿Prefiere un gobierno republicano o se decanta por el régimen monárquico? ¿Es realmente la historia una maestra de la cual el hombre puede aprender para obtener los favores de la caprichosa Fortuna o es preferible desarrollar y fortalecer la virtú y únicamente con ella lanzarse a la conquista de un principado? Quentin Skinner nos ofrece respuestas a estos planteamientos en esta obra, que, sin duda, es ampliamente recomendable para acercarse a la filosofía política de Maquiavelo, sin dejar de ser una obra útil como recordatorio al lector más avanzado de que el florentino no es únicamente el autor de un libro de teoría y consejos políticos para una clase de gobernantes, sino un estudioso y testigo presencial de cambios políticos, religiosos y sociales que lo llevaron a pasar al papel las enseñanzas de clásicos y modernos, de aristócratas y republicanos, de condotieros, papas y reyes; esbozando una teoría con base en las prácticas políticas y militares de su tiempo, pero de igual forma llevando los planteamientos teóricos al terreno de la praxis.

Jonathan Amador Ordaz

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