¿Es la imaginación el origen de la realidad moral?

Bernard Freydberg, Imagination in Kant’s Critique of Practical Reason
Indiana, Indiana University Press, 2005, 180 páginas

Kant, en la Crítica de la razón pura, dice que existen dos troncos del conocimiento humano —la sensibilidad y el entendimiento— los cuales brotan de una raíz común desconocida.1 Heidegger propone la idea de que la supuesta raíz desconocida es la imaginación. Con base en lo anterior, Freydberg se aventura a iniciar una investigación seria sobre la imaginación en el criticismo kantiano, concluyendo que no solo es «la raíz desconocida» del conocimiento, sino el fundamento y la posibilidad misma de este.
Dice Freydberg: «La imaginación constituye el primer encuentro con objetos de la experiencia tanto ontológica como epistemológicamente, y provee las condiciones necesarias para que haya un encuentro en general».2 La imaginación es, por lo tanto, la capacidad que nos hace reconciliar dos realidades de naturaleza distinta —lo sensible y lo inteligible—, de manera que podamos conocer. Considera también que la imaginación se extiende más allá de la razón pura, siendo la piedra angular de las tres críticas kantianas y de la filosofía crítica en general.
Sin embargo, quizá no se le ha dado la importancia necesaria ya que solo se le menciona de manera explícita en las críticas primera y tercera, pero parece desaparecer en la segunda sin tener papel alguno en la filosofía práctica. El autor propone que ahí donde no se le menciona es donde más latente está. Este libro tiene como propósito echar luz sobre las ideas kantianas respecto a la razón práctica, para descubrir que detrás de todas ellas hay alguien jugando el papel principal.
Freydberg inicia revisando algunas partes de la Crítica de la razón pura para sustentar la tesis de que, si la imaginación es la piedra angular de la vida teórica en su sentido más estricto, también lo es de la vida práctica, en su sentido más estricto. Una y otra son fundamentalmente distintas.
En la primera, el entendimiento se atiene a los fenómenos, a la experiencia, pero en la segunda, aquello a lo que se atiene no es, por definición, experimentable ni —en consecuencia— cognoscible. Sin embargo, la vida práctica también es —y debe ser— gobernada por la razón. Esto solo es posible gracias a la facultad de la imaginación.
El campo de la realidad práctica resulta problemático porque, a diferencia de la realidad teórica (objetiva) que siempre arroja los mismos resultados necesarios y universales, en la realidad práctica (subjetiva) — donde se desenvuelven sujetos únicos y particulares— las situaciones de las relaciones humanas son únicas y muy diversas, y no se tienen reglas universales para ellas. Sin embargo, es necesario asirse de algo para poder guiar la conducta humana.
Así, a la razón se le permite crear hipótesis que le ayuden a dirigir su acción moral. Tales hipótesis parecen venir de ningún lugar, o al menos, de ninguna reflexión lógica; son como inventos que aparecen más como deseos o aspiraciones que como relaciones causales. Freydberg considera que esto solo puede provenir de la capacidad imaginativa del entendimiento. De esta manera, los objetos de la metafísica que Kant menciona en su primera crítica (la libertad de la voluntad, la inmortalidad del alma y la existencia de Dios) serían las hipótesis con las cuales el hombre guía su conducta moral, y no solo eso: son el lugar de donde proviene la realidad moral misma.
El libro, dividido en dos partes y en siete capítulos, es un recorrido a través de las ideas metafísicas que sustentan a la razón práctica, dejándose ver que no pueden provenir de ningún lugar más que de la imaginación. Freydberg pone un énfasis especial en la idea de libertad, pues considera que de esta se han de derivar las otras dos. A partir de la libertad de la voluntad se entiende que la razón se autoimponga reglas (imperativo categórico) y que justifique sus acciones con la idea de Dios y de la inmortalidad del alma. Pero ¿hasta qué punto se podría aceptar que la imaginación no produce la libertad, sino que esta, la imaginación, es en sí misma libre al crear y combinar a voluntad siendo la idea de libertad solo su expresión? Juzgue el lector cómo se ha de responder esta pregunta mientras mueve sus ojos y su mente entre las páginas que Freydberg nos ofrece.

Notas

1. I. Kant: Crítica de la Razón Pura, A15, B 29
2. B. Freydberg: Imagination in Kant’s Critique of Practical Reason, p. 9

Jacquelin Estefanía Gámez Belmontes

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